CORO DEL 3ERO. "B"

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sábado, 22 de junio de 2019

LECTURA 07


LECTURA 07

Fiebre de Lassa: la enfermedad mortal 

Desde principios de año, Nigeria se ha visto afectada por un brote mortal: la fiebre de Lassa, una de una serie de enfermedades que pueden causar epidemias peligrosas, pero para las cuales no existe vacuna en la actualidad. La fiebre de Lassa no es una enfermedad nueva, pero el brote de ahora no tiene precedentes ya que se extiende más rápido que nunca. Los trabajadores de la salud están sobrecargados y algunos se infectaron y murieron. La enfermedad conocida como "fiebre hemorrágica viral", puede afectar a muchos órganos y dañar los vasos sanguíneos del cuerpo. Pero, ¿es difícil de tratar? La Dra. Sofía, indica que la mayoría de las personas que contraen la fiebre solo muestran síntomas leves, como fiebre, dolor de cabeza y debilidad general. También es posible que no tengan ninguno. Sin embargo, en casos severos, las altas temperaturas del cuerpo deteriora los vasos sanguíneos, estás se rompen y producen sangrado, similar a otra fiebre hemorrágica mortal, el ébola, que causa sangrado a través de la nariz, la boca y otras partes del cuerpo. Epidemia de la fiebre de lassa en Nigeria: 22% Índice de mortalidad. - 1081 casos sospechosos (1 enero al 25 febrero) - 317 casos confirmados. - 14 trabajadores de salud afectados en seis estados.
Cifras inciertas Desde enero, se han reportado más de 1 000 casos sospechosos de Lassa en todo Nigeria, según el Centro para el Control de Enfermedades del país. Se cree que, hasta el momento, han muerto unas 90 personas, pero la cifra real puede ser mucho mayor un factor es que el diagnóstico es lento. En las primeras etapas es casi imposible distinguirla de otras enfermedades comunes como la malaria y el dengue. La enfermedad se identificó por primera vez en la ciudad nigeriana de Lassa en 1969, luego de un brote en un hospital misionero. Desde entonces se ha visto en muchos países de África Occidental, incluidos Ghana, Malí y Sierra Leona. Sin embargo, este brote está causando particular preocupación porque el número de casos es inusualmente alto para la época del año. Los brotes pueden verse influenciados por las condiciones climáticas estacionales, que afectan el número del huésped natural del virus; la rata común africana. Este pequeño mamífero es común en el oeste de África, donde fácilmente encuentra su camino hacia los hogares de sus habitantes. La mayoría de las personas contraen la fiebre de Lassa a través del contacto con cualquier cosa contaminada con orina de rata, heces y con los cuerpos contaminados, sangre o saliva. También puede transmitirse de persona a persona a través de fluidos corporales, lo que significa que los trabajadores de la salud y las personas que cuidan a parientes enfermos sin equipo de protección corren un riesgo especial. El período de incubación del virus es de hasta tres semanas. Los investigadores están tratando de determinar si, como el ébola, la fiebre de Lassa puede permanecer en el cuerpo y transmitirse a través del contacto sexual, incluso después de que la enfermedad ceda.
Es probable que en algún momento se encuentre una vacuna para la fiebre Lassa, reduciendo la posibilidad de que un brote se convierta en una emergencia sanitaria mundial, pero al igual que otras enfermedades epidémicas que afectan principalmente a los países más pobres, el progreso se ha estancado. El desarrollo de vacunas es un proceso largo, complejo y costoso. Esto es así, sobre todo, para las enfermedades epidémicas emergentes, en las que, por lo general, una vacuna prototipo solo puede analizarse cuando hay un brote. Una nueva organización llamada CEPI, liderada por el Dr. Andrés, con el apoyo financiero de Wellcome Trust, los gobiernos nacionales y la Fundación Bill y Melinda Gates, espera frenar el Lassa acelerando la investigación en las vacunas. Pero además resaltó que deben haber otras medidas como resaltar el conocimiento de estas enfermedades y comenzar nuevas investigaciones. Crear sistemas de salud más fuertes en los países donde es más probable que surjan epidemias. Esto podría significar construir mejores instalaciones de salud y capacitar al personal para reconocer y responder a los brotes. También significa trabajar con las comunidades para comprender cómo identificar los brotes en una etapa temprana y prevenir su propagación.

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